¿Por qué Jesús tuvo que morir?

Hay una palabra que últimamente se ha vuelto muy impopular en nuestra sociedad, esa palabra es pecado. ¿Por qué? Porque a ninguno de nosotros quiere verse a sí mismo como un pecador ya que lo asociamos con delito, pero el pecado va más allá del delito.

El pecado es considerado un concepto añejo y, sin embargo, si somos honestos debemos reconocer que no siempre hacemos lo que consideramos bueno ante nuestros ojos ni ante los ojos de los demás. Todos le hemos hecho daño a otros con o sin intención, de modo que somos causantes directos de parte del dolor que hay en el mundo. A nivel global toda la humanidad es responsables de guerras, de hambre, de destrucción del medio ambiente…y todos somos la humanidad. ¿Hay alguien que pueda decir que está libre de algún pecado?

El pecado infringir la ley de Dios, Jesús dijo que para cumplir la ley de Dios había que: “Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas”; y “amar al prójimo como a sí mismo”; cualquiera que no haya hecho esto todos los días de tu vida y a cada momento no ha cumplido con la ley de Dios y está en rebelión en contra de la ley de Dios, es decir, está en pecado. El pecado nos separa de Dios y del prójimo; lo peor es que no importa lo que hagamos, nada puede borrar el mal cometido y lo justo es que cada uno reciba el castigo que merece por haber pecado.

Jesús vino al mundo para morir en la cruz y allí ocurrió algo que es más que la muerte de un hombre. En la cruz Jesús cargó en su cuerpo los pecados de la humanidad; de manera que si alguien cree en esto y se arrepiente de haber sido rebelde a Dios y de haber dañado al prójimo entonces esa persona será liberada para vivir ya no como alguien que sigue en rebelión en contra de Dios, sino que vivirá como un hijo reconciliado con Dios y que confía en Él.

Quien se vuelve cristiano no se hace perfecto, pero su esperanza es que llegará el día en que lo será cuando esté en la presencia de Dios y tanto él como la creación sean renovados completamente. Ese día Dios se cumplirá el propósito de Dios que todos vivamos en paz, justicia y amor.